Goleadores y despidos
Anoche me acosté pensando en tres hombres. TRES. Ya en la cama reflexionaba por qué y comprobé que no era una cuestión sexual. No son particularmente llamativos. Entonces dije: qué tienen en común el Bichi Fuertes, el Rolfi Montenegro y José Sand.
- No son rubios (perdón, como dice Mirta, “ahora no se puede discriminar”. ¡Ni eso nos dejan hacer ya!)
- A ninguno les pudo ganar NOB en este torneo
- Son los tres goleadores del campeonato

Esta mañana al levantarme encontré la cuarta: los tres están en la selección. Pero fue leyendo una nota sobre una bandera en eblog que llegó la iluminación: LOS TRES JUGARON EN RIVER
Saquemos cuentas: si hacemos Rolfi + Sand + Bichi ¿cuánto nos daría en dólares? Aproximadamente un Barbosa, Barbosa y medio. Entre los tres suman 26 goles. Todo River tiene 18 (y 21 en contra). ¿Alguien llega a entender el valor de mantener al personal dentro de la empresa? “Yo”, dijo Mauricio que marcó escuela. Fíjense sino cuanta rentabilidad por ese grandote medio maderón que se va seis meses con las piernas rotas, vuelve y te clava tres en un partido. Sólo el dinero que ganó Boca por las camisetas que le hizo vender Martín paga todos los gastos (con lo que sobra contratamos a la Cirio, pensó uno y no la contó).
Se acercan tiempos de crisis. Los directores de empresas están ansiosos por empezar la carnicería. Ya me crucé con cuatro o cinco reingenieros que en los últimos años se habían pasado al rubro de la gastronomía. Seguían con traje pero sin la bandeja y la servilleta blanca; unos muñecos listos para matar.
Las organizaciones se componen de personas y mientras más duran, mientras más conocen nuestras problemáticas, a los clientes, competidores, proveedores y compañeros; más valen. Repitamos: mientras más duran, más valen. (no dije más “cuestan”, dije más “valen”)
En tiempos de crisis es importante que los empleados se sientan cómodos, seguros de su empleo, que los dueños no se pavoneen con cara de culo diciendo lo mal que está todo y lo difícil que es llegar a fin de mes. Abandonemos la vulgaridad. Las estrategias a largo plazo son difíciles de mantener en Argentina, pero al menos, pensemos en 24 meses. No es un período exagerado y si hicimos bien la tarea en estos años, no tenemos por qué derrumbarnos ahora.
La decisión es clara: o empezamos a pensar a largo plazo e invertimos en NUESTRA gente o lo contratamos a Aguilar y le ofrecemos la gerencia de RRHH.

Goleadores y Despidos by Oscar Mario Bianchi is licensed under a Creative Commons Atribución-Compartir Obras Derivadas Igual 2.5 Argentina License.
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